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SUPER MARIO BROS


Lo bueno, si sencillo, dos veces bueno.


Hacía mucho tiempo que tenía ganas de ver una película como esta. Entretenida y de argumento simple. Y decir que es simple no quiere decir que sea cutre, siempre he pensado que para determinar si una película es buena o mala hay que tener en cuenta si cumple con lo que, a priori, ofrece.

Y la película de Super Mario Bros cumple con todas las expectativas. Una adaptación fiel de la saga de videojuegos, que derrocha luz y color. La historia no es enrevesada ni tiene giros de guión sorprendentes, tan solo una historia clásica donde hay un héroe y un villano. Esto es muy positivo porque deja que te centres en disfrutar de la animación y en cómo han cogido todos los elementos de la saga de Super Mario y los han volcado en su película. Solo tienes que dejarte llevar.

Bienvenidos al reino del champiñón

Todo el mundo de Super Mario está perfectamente representado y solo los más puristas de los videojuegos de Nintendo serán capaces de captar todas las referencias, porque alguna era muy sutil. Tanto, que no caí en algunas mientras veía la película, a pesar de haberlas visto u oído en los juegos. Otras son más evidentes porque no están tan escondidas. Por ejemplo, el guiño a la saga de Luigi’s Mansion, que aunque nunca la he jugado, lo reconocí inmediatamente.

Por supuesto, las referencias más grandes no pueden considerarse como tales, porque forman parte del argumento de la propia película. La aparición de otro personaje como Donkey Kong o la carrera por la Senda Arcoiris son elementos que hasta los menos versados en los videojuegos de Nintendo pueden reconocer.

Este esfuerzo por introducir la mayor cantidad de referencias posible podría considerarse como un tremendo fan service. Sin embargo, no veo porque el crear una adaptación fiel de un producto, pasándolo de un medio a otro, tiene que ser criticable si el resultado es positivo. Mejor esto, que empezar a realizar adaptaciones retorcidas o “visiones del director”, para algo que todo el mundo espera que se presente tal y como es, con todos sus elementos característicos.

El cuanto al apartado técnico de la película solo se puede decir que es muy agradable y está perfectamente realizado. Desde la animación colorida, en la que cada reino es fielmente representado, hasta el apartado musical, que mezcla canciones ochenteras con melodías sacadas y actualizadas de los propios videojuegos.

Todos los personajes son fielmente representados y encajan a pesar pertenecer a razas y mundos diferentes. El doblaje, al menos en español, es correcto. Ninguna de las voces suena extraña o sientes que no pega con el personaje.

En definitiva, una película por la que merece la pena pasarse por el cine ya que se disfruta mucho más en pantalla grande. No se hace larga porque apenas dura una hora y media, y apenas da descanso entre una escena y otra, siempre está ocurriendo algo. Los más críos disfrutaran de una película de animación simpática que pueden entender sin problemas y los mayores, además, estarán pendientes de comprobar cuántos elementos de los videojuegos pueden reconocer.

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